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La competencia global se intensifica con los informes del USDA que confirman una amplia oferta en los principales cultivos

Escrito por Fabiana Duarte | 19-ene-2026 12:51:07

Aunque los datos de producción de Estados Unidos concentraron la atención del mercado en los informes de enero del USDA (United States Department of Agriculture – Departamento de Agricultura de los Estados Unidos), el mensaje principal para el agronegocio está en el escenario global de oferta y demanda. Las actualizaciones del informe WASDE (World Agricultural Supply and Demand Estimates) y de las estimaciones internacionales de producción refuerzan un punto central para 2026: la oferta global de granos y oleaginosas está en expansión, y la competencia entre los países exportadores tiende a intensificarse.

Panorama global: la competencia está en aumento

El USDA proyecta ahora una producción récord de soja en Brasil, estimada en 178 millones de toneladas para el año comercial 2025/26. Este crecimiento está impulsado por la continuidad de la expansión del área sembrada —que alcanza un nuevo récord— y por rendimientos favorecidos por un clima más regular y consistente en las principales regiones productoras.

Tras un inicio tardío de la temporada de lluvias, las precipitaciones se normalizaron a partir de diciembre, especialmente en el Centro-Oeste y el Sur del país. Además, los pronósticos de la NOAA indican una alta probabilidad de transición del fenómeno La Niña hacia condiciones de ENSO neutral a comienzos de 2026. Para el agronegocio, esta es una señal clave: los años con ENSO neutral suelen favorecer una distribución más regular de las lluvias en el sur de Brasil, incluido Rio Grande do Sul, reduciendo el riesgo de pérdidas de rendimiento y reforzando la capacidad exportadora del país a lo largo del año.

Los índices de vegetación obtenidos por satélite (NDVI) también respaldan expectativas de rendimientos por encima del promedio en estados como Mato Grosso, Paraná, Goiás y Mato Grosso do Sul. El resultado es una cosecha brasileña robusta, que consolida a América del Sur como el principal proveedor global durante el primer semestre del año, aumentando la presión competitiva sobre las exportaciones de soja de Estados Unidos, especialmente en el mercado chino.

Trigo: fuertes recuperaciones compensan pérdidas regionales

En el mercado de trigo, los datos del USDA muestran contrastes importantes entre regiones, pero con un balance global de oferta positivo.

Argentina está cosechando una producción récord de 27,5 millones de toneladas, impulsada por rendimientos históricos tras condiciones climáticas altamente favorables. Esta recuperación incrementa de forma significativa la disponibilidad exportable del Hemisferio Sur.

Rusia, a pesar de una reducción en el área cosechada, registró mayores rendimientos, elevando la producción a 89,5 millones de toneladas, una de las más altas de su historia. El buen desempeño del trigo de primavera compensó la disminución del área de trigo de invierno.

Turquía, por su parte, enfrentó una caída en la producción debido a la sequía en zonas de secano, pero estas pérdidas no fueron suficientes para ajustar de manera relevante el balance global.

En los mercados internacionales, estos volúmenes refuerzan la percepción de una oferta de trigo holgada, limitando subas de precios, salvo que se presenten problemas climáticos en los cultivos del Hemisferio Norte más adelante en 2026.

Maíz: China y las Américas amplían la oferta

Las estimaciones del USDA indican que la producción de maíz de China alcanzó un nuevo récord de 301,2 millones de toneladas, respaldada por rendimientos históricos y por políticas gubernamentales orientadas a estabilizar el área sembrada y fortalecer la oferta interna. Las condiciones climáticas favorables en las principales provincias del noreste chino fueron determinantes para este resultado.

En América del Sur, Brasil y Argentina continúan siendo grandes proveedores de maíz al mercado global, aun cuando persiste cierta variabilidad regional en los rendimientos. El efecto combinado es un balance mundial de maíz bien abastecido, especialmente para los segmentos de alimentación animal y uso industrial.

Estados Unidos: más maíz, soja estable

Dentro de este contexto global, el informe Crop Production – Summary 2025 del USDA presentó revisiones relevantes para Estados Unidos:

  • Maíz: los rendimientos y la producción fueron revisados al alza, por encima de lo esperado por el mercado, confirmando una cosecha mayor a la inicialmente prevista. Esto refuerza un escenario de oferta cómoda para 2026, con impactos directos en los márgenes de la ganadería, en la industria del etanol y en la competitividad de las exportaciones estadounidenses.

  • Soja: los números de rendimiento y producción se mantuvieron prácticamente estables, levemente por encima de las expectativas, pero sin generar cambios significativos en la dirección del mercado.

Los datos trimestrales de existencias de granos también confirman que maíz y soja ingresan al período invernal del Hemisferio Norte con inventarios holgados, lo que reduce la volatilidad de precios en el corto plazo, salvo que se produzca una aceleración inesperada de la demanda.

Implicaciones estratégicas para el agronegocio

Para los tomadores de decisión del sector, los informes más recientes del USDA refuerzan algunos puntos clave:

  • La competencia en las exportaciones tenderá a intensificarse, especialmente en soja y trigo, con la expansión de la oferta en América del Sur y en la región del Mar Negro.

  • La gestión de márgenes cobra aún mayor relevancia, dado que la amplia oferta limita subas más agresivas de precios.

  • Factores como logística, primas/basis y arbitraje regional podrían tener mayor peso que los movimientos alcistas en los mercados de futuros.

  • El clima sigue siendo la principal variable de riesgo, especialmente para la próxima campaña en Estados Unidos y para el cierre del ciclo de los cultivos sudamericanos.

En un mercado caracterizado más por la abundancia que por la escasez, la ejecución eficiente, la gestión de riesgos y el buen timing serán determinantes para diferenciar ganadores y perdedores a lo largo de la cadena del agronegocio en 2026.